TALLERES DE FILOSOFÍA PRÁCTICA

En un taller de filosofía se lleva a cabo un ejercicio de pensamiento práctico y colectivo. No son pocos los que lo identifican con el cada vez más famoso café filosófico, con la tertulia o con la discusión.

Las claves para entender en qué consiste un taller

No se encuentran en el nombre que se le da a la actividad. En realidad todo depende de la persona que facilite el taller y su manera de dirigirlo.

Personalmente, toda actividad que realizo, sea un taller, un café o una clase con varias personas, la baso en una serie de ideas que permiten un trabajo filosófico productivo.

Lo primero es conseguir que los participantes se impliquen de forma activa en el taller, evitando que adopten el papel de meros observadores u oyentes. Cada persona que acude a un taller debe asumir que tiene que participar en el juego.

Lo segundo es entender que partimos de la hipótesis de que la práctica filosófica nos obliga a desprendernos de nuestras propias opiniones. Las analizaremos y las problematizaremos. Filosofar es exigente, es un trabajo y una transformación, no es simplemente un discurso.

El trabajo en el taller, el café filosófico u otras actividades que propongo, se basa en:

El método socrático

Sócrates provocaba un impacto cognitivo en sus interlocutores y lo hacía mediante el cuestionamiento, para dejar al descubierto la incoherencia y la ignorancia, lo que permite producir nuevos conceptos. A este proceso lo llamamos mayéutica.

Se busca la confrontación, lo que por supuesto no significa de ningún modo el hecho de guerrear contra los otros. Y aquí hay que dejar claro que no cabe entender como discusión filosófica aquel ejercicio caracterizado por el ataque contra nuestras ideas y su defensa ante las del interlocutor. Se pide que se argumente o que se den buenas razones para, en un primer paso proponer hipótesis, y después, en un segundo paso, contrastarlas, probar si efectivamente funcionan o si en cambio es necesario desecharlas y buscar otras. De ningún modo existe en este proceso rastro alguno de lucha o de una exposición de nuestro conocimiento en contra del de los demás. La confrontación descrita supone la puesta en cuarentena de nuestras ideas y finalmente descubrir qué hay de verdad en ellas.

Para cumplir estas claves en el taller se irán dejando claras ciertas reglas:

Levantar la mano: por un lado se hace imprescindible levantar la mano para pedir la palabra, pero levantarla no da el derecho a hablar, ni sirve para mostrar que uno existe. Por otro lado no se debe levantar la mano mientras otra persona esté hablando, para escuchar mejor y no estar centrado en uno mismo.

– Comprobar que una idea es clara antes de aceptarla: si no es clara no es una idea.

– Comprobar que una idea es nueva antes de aceptarla, para no repetirse.

– Comprobar que una respuesta corresponde a la pregunta antes de aceptarla, para evitar cambiar o desviar el tema del diálogo.

– Todas las ideas que se propongan deben argumentarse y deben estar relacionadas con las ideas ya expuestas.

– Todas las ideas que se propongan deben problematizarse.

– Solo cuentan las palabras pronunciadas. Esto significa que hay que escuchar lo que se dice y no lo que se quiere decir.

– Para identificar y debatir cualquier diferencia de opinión, se podrá someter a votación.

– Debemos aceptar una hipótesis si nadie propone otra mejor.

Se ayudará a otro compañero únicamente si lo solicita.

Los contenidos que vas a encontrar como participante en un taller  

Van desde el análisis de conceptos, problemas o preguntas concretas que a todos nos pueden interesar, hasta la ejercitación de habilidades de pensamiento. Te muestro unos cuantos ejemplos:

– Conceptualización, análisis y problematización de grandes ideas como la verdad, el amor, el éxito, la libertad, la muerte…

– Habilidades de pensamiento como la percepción, la escucha, la argumentación o la interpretación.

– Temas concretos relacionados con el arte: creatividad, belleza, expresión, emoción.

– Problemas y actitudes de la persona en su vida cotidiana.

– Pequeñas teorías de grandes personajes. Contenidos específicos de la historia de la filosofía.

– Cuestiones de criterio, valores o sistema de prioridades.

Espero verte pronto por algún rincón de la ciudad para practicar juntos el ejercicio de pensar. Si quieres saber más o te interesa contactar conmigo, no dudes en escribirme un correo a lafilosofiautil@gmail.com